miércoles, 11 de agosto de 2010

No se es digno de Jesús si no se vacía de todo. En qué consiste la verdadera exaltación. Enero 14, 1902

Siempre Santa e indivisible Trinidad,

os adoro profundamente, os amo intensamente,

os agradezco perpetuamente por todos y en los corazones de todos”.




4-102 Enero 14, 1902

(1) Estando en mi habitual estado ha venido mi adorable Jesús y me ha dicho:

(2) “Hija mía, no puede ser verdaderamente digno de Mí, sino sólo quien ha vaciado todo de dentro de sí, y se ha llenado todo de Mí, de modo de formar de sí mismo un objeto todo de amor divino, tanto, que mi amor debe llegar a formar su vida y a amarme no con su amor, sino con mi amor”.

(3) Después ha agregado: “¿Qué significan aquellas palabras: “Ha depuesto del trono a los poderosos y ha exaltado a los pequeños?” Que el alma destruyéndose del todo a sí misma se llena toda de Dios, y amando a Dios con Dios mismo, Dios exalta al alma a un amor eterno, y esta es la verdadera y la más grande exaltación y a la vez la verdadera humildad”.

(4) Después ha continuado: “La verdadera señal para conocer si se posee este amor, es si el alma no se ocupa de ninguna otra cosa más que de amar a Dios, de hacerlo conocer, y hacer que todos lo amen”.

(5) Después, retirándose en mi interior he oído que rezaba diciendo:

(6) “Siempre Santa e indivisible Trinidad, os adoro profundamente, os amo intensamente, os agradezco perpetuamente por todos y en los corazones de todos”.

(7) Y así la he pasado, oyendo casi siempre que rezaba dentro de mí y yo junto con Él.

+ + + +

No hay comentarios:

Publicar un comentario